LA LEGION BRITANICA EN CARABOBO


LA LEGION BRITANICA EN CARABOBO

“Sus hombres han muerto muy bien”, pudieron haber sido las desafortunadas palabras del Libertador Simón Bolívar, ante los tristes restos de los desfallecientes “Cazadores” del Coronel Thomas Ildeston Ferriar, inmolados en las sabanas de Carabobo el 24 de junio de 1821.

 

Los legionarios británicos han sido presentados por Carlos Marx como los genuinos protagonistas del triunfo en contra del pérfido Imperio Hispano en América, aunque hay que estar advertidos de que el mismo Marx fue un empecinado anglófilo y detestaba, por antipatía personal y convicciones político/ideológicas, a un Bolívar conservador.

 

Lo cierto del caso es que La Legión Británica al mando de Ferriar sufrió un exterminio completo en la batalla que sellaría el triunfo republicano de una forma si se quiere definitiva, de un conflicto de naturaleza cívico/militar, cuyos inicios se habían remontado al ya lejano 1810. Lo que comenzó como un acto de fidelidad a la Monarquía de Fernando VII y en contra de Napoleón, para dar paso a una “Patria Boba”, y luego al desencadenamiento de las más bajas pasiones: devendría en tragedia colectiva. Tragedia ésta trocada posteriormente en admirable épica y epopeya. La historia como mentira encuadernada.

 

Sobre el altar de los héroes existe un decreto de prohibición acerca de oficiar misas paganas que cuestionen la pulcritud de unos recuerdos convenientes. El aporte de los Legionarios Británicos, si bien fue gallardo, y su recuerdo está asociado a la causa por la libertad, tampoco fue del todo desinteresado y libre de contratiempos.

 

Los soldados británicos en Venezuela, los legionarios, eran en realidad unos mercenarios en búsqueda de reconocimiento, y sobre todo, recompensa material. Y además, hubo un momento en que Bolívar y buena parte de la oficialidad criolla estaban harto de ellos por indisciplinados y borrachos. El que venía con un grado militar medio, apenas pisaba el puerto, ya pretendía que lo ascendieran a General, haciéndole honor a la típica prepotencia europea. Bolívar nunca olvidaría el incidente con el Coronel Wilson, organizando desde el llano profundo todo un complot para que Páez, el centauro, descabezara la frágil autoridad que detentaba el caraqueño cuestionado por su tendencia recurrente a la derrota y retirada.

 

Sea como sea, porque en la historia la probabilidad y sus combinaciones, siempre están por encima de las certezas inamovibles, Bolívar en Carabobo, en el momento más álgido de la refriega, dio la macabra orden de que los legionarios ingleses entrasen al matadero como antemuro a sus propias fuerzas que necesitaban reagruparse ante la fusilería realista. Este sacrificio supremo, como inútil, permitió que la caballería de Páez volviese a cargar sobre el dispositivo de Miguel de la Torre con efectos decisivos. Le debemos al dictador Marcos Pérez Jiménez la coletilla, sospechosamente apócrifa, que señala a Bolívar como el principal responsable de llevar a los legionarios de Ferriar por los: “Los senderos de gloria no conducen más que a la tumba”. (Thomas Gray)

 

La Razón de Estado, privó en nuestro Libertador: el erario de la Gran Colombia, escuálido, no alcanzaba para honrar los honorarios estipulados a estos esforzados guerreros. Verles cara a cara y otorgarles unos pagares sin fondo: un auténtico incordio.

 

 

DR. ANGEL RAFAEL LOMBARDI BOSCAN

DIRECTOR DEL CENTRO DE ESTUDIOS HISTORICOS EN LUZ

 

 

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