30 MAYO-2015


30 MAYO-2015

Ayer tuve la oportunidad de volver a escuchar y ver el profético discurso de Jorge Olavarría (1933-2005) en el hemiciclo de la Asamblea Nacional con motivo de la celebración del 5 de julio en el año 1999 (https://www.youtube.com/watch?v=pvyQXopQL0g y subsiguientes).

Atreverse a decir en la propia cara, de un muy popular Chávez, flamante y recién estrenado como nuevo Presidente, que sus actuaciones arbitrarias contrarias a la ley y la Constitución ya era aviso de un militarismo y autoritarismo injustificable, fue algo meritorio, visionario  y valiente. Naturalmente, fue objeto de burla e incomprensión, porque a Chávez lo pusimos todos los venezolanos que en ese entonces estábamos urgidos por enterrar a los partidos políticos tradicionales de la IV República, y además, como me lo confesó un amigo, Chávez nos iba dar la venganza y el derramamiento de sangre acostumbrado para lavar tantas afrentas sufridas. Sólo que hoy, luego de 17 largos años ya, ese “ojo por ojo, diente por diente”, nos ha llevado al desmantelamiento del Estado de Derecho, la profundización de la violencia y a introducir el canibalismo dentro de la sociedad venezolana. El chavismo en la actualidad luce como un proyecto agotado y fraudulento, más dado a la represión que a las mínimas ejecutorias gubernamentales.

Lamentablemente la “política” que aún hacemos en nuestro medio sigue siendo tribal y primitiva, mesiánica y cortoplacista, emotiva y mágica, es decir, con muy poco criterio racional. Nuestras 26 constituciones fallidas y sin continuidad de propósito nos delatan y desnudan como una sociedad casada con lo provisorio y con un déficit de civilismo pasmoso. Y en el epicentro de éste anti-modelo se encuentra el asumir la política como si se tratara de un saqueo inmisericorde de las riquezas naturales, básicamente el petróleo, por parte de una clase política miope e irresponsable, con la inevitable consecuencia de mantener en la miseria material a más de la mitad de nuestra población. Son escasos en nuestro medio los grandes líderes históricos.

Este año 2015, nos parece crucial en el desenlace de la crisis venezolana. El régimen se agotó en sus propias miserias y contradicciones. Hoy sólo sobrevive desde la amenaza y la represión. Sus pocos operadores se descalifican los unos con los otros y anuncian el fin. La oposición política venezolana, lamentablemente, ya institucionalizada como pro oficialista, y seducida por lo electoral, pierde de vista el horizonte de grandeza que le puede tocar al mantener las mismas actitudes mezquinas del régimen que dice enfrentar.

Las muy concurridas marchas del 30 de mayo convocadas por Leopoldo López desde la cárcel, en defensa de la Democracia y exigiendo la libertad plena de todos los pesos políticos, representa para éste observador y ciudadano, la más clara demostración de un liderazgo opositor más cercano y en comunión con las reales expectativas de los millones de venezolanos hoy desesperanzados por la regresión chavista. El escenario electoral no excluye otras formas de participación y protesta ciudadana, y en esto los políticos tradicionales, prisioneros del cálculo y el interés pequeño, no terminan de entenderlo. El 30 de mayo viene a simbolizar, contra todo pronóstico, que la Venezuela de ciudadanos libres quiere vivir en una auténtica democracia. Y para ser más claros, en una democracia de verdad, no puede haber presos políticos ni instituciones ni poderes públicos doblegados al poder de turno.

ANGEL RAFAEL LOMBARDI BOSCAN

DIRECTOR DEL CENTRO DE ESTUDIOS HISTORICOS DE LUZ

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