VENEZUELA EN EL DIVAN: EPIDEMIA DE SALUD MENTAL


VENEZUELA EN EL DIVAN: EPIDEMIA DE SALUD MENTAL

 

No hay gente de los “enchufados” que se dicen humanistas que se haya percatado que la nación hoy padece una epidemia de quiebra de la salud mental de unas proporciones oceánicas. O se hacen los locos o sus privilegios mal habidos los han hecho ciegos ante el sufrimiento ajeno, aunque sean sus compatriotas.

No le pidamos peras al olmo porque bastó escuchar al Ministro de la Salud decir que los barrenderos en los hospitales públicos merecían una mejor remuneración que los galenos mal pagados. Hoy los universitarios encaran con la firmeza que otorga la justicia del reclamo una protesta nacional porque el vital salario se ha vuelto regresivo, es decir, algunos beneficios del personal obrero son superiores a los de un Profesor Titular, con 25 años de servicio y varios postgrados en su haber. Abajo la meritocracia es la consigna revanchista de unos líderes a espalda de la excelencia.

Esta regresividad para aupar a los de abajo no tiene ni pies ni cabeza. Es como si de verdad el socialismo a la venezolana, un autentico arroz con mango basado en la impericia e improvisación, ya hubiese arribado a la etapa final y feliz del vía crucis que es la Historia: el comunismo. El gran Karl Marx un estatista formado dentro de un clima liberal, y cuyas teorías hicieron temblar al mundo, y que nunca las pudiera haber pensado dentro de un campo de trabajo forzado o Gulag de la muy socialista URSS, dijo esto muy hermoso: “¡De cada cual según sus capacidades, a cada cual según sus necesidades!”. Máxima de justicia social siempre y cuando se hubieses abolido las contradicciones odiosas de la acumulación del sistema capitalista.

Para evitar las enmarañadas subjetividades a que llevan los inevitables sesgos coloquemos la cita completa de Marx: “En una fase superior de la sociedad comunista, cuando la esclavizadora subordinación del individuo a la división del trabajo y con ello a la antítesis entre trabajo mental y físico haya desaparecido; cuando el trabajo se haya convertido no sólo en medio de vida, sino en la primera necesidad vital; cuando a la par con el desarrollo global del individuo hayan aumentado las fuerzas productivas y los manantiales de la riqueza colectiva fluyan más abundantemente, sólo entonces podrá rebasarse en su totalidad el estrecho horizonte del derecho burgués y podrá la sociedad inscribir en su estandarte: «¡De cada cual según sus capacidades, a cada cual según sus necesidades!”.

Como no creo que ninguno de los jerarcas de la revolución bolivariana hayan escuchado alguna vez en su vida hablar de la “Crítica del Programa de Gotha” e ignoran lo que ahí dejó establecido Marx, es bueno recordarles que antes de llegar a la utopía comunista y padecer a la sociedad imperfecta, profundamente imperfecta de nuestros climas tropicales hoy en pleno siglo XXI, bien debería mantenerse el precepto de: “a cada cual según su aporte” (Marx).

Si alguien llegó a pensar que el bolivarianismo se sostiene de una forma doctrinaria pues está un tanto despistado. Aquí la única ideología al uso es la conservación del poder y su usufructo ilegal por una oligarquía socialista altamente depredadora e insensible. Los dirigidos nos hemos convertidos en parias (persona insignificante), auténticos despojos humanos, ciudadanos invisibles e indignados cuya rabia es canalizada hacia la auto flagelación y la degradación de la salud mental.

La crisis en Venezuela es inédita porque no sólo tiene que ver con los bolsillos rotos sino con la mente abrumada y destruida por el desquicio, los nervios, la depresión, la ansiedad, los ataques de pánico: el naufragio de la psique. Para paliar ésta epidemia de salud mental por la crisis unos se medican con psicotrópicos otros hacen ejercicios y los que tienen fe: rezan y meditan.

El estrés esa calamidad moderna, enfermedad de ricos intelectualmente inquietos como un Woody Allen en Manhattan, Nueva York, ha venido ganando terreno en éstas tierras bajo el desquicio chavista hasta proletarizarse. Los cortes de luz ininterrumpidos y sin avisos, el camión cisterna que no llega a tú vivienda porque tampoco llega el agua de la tubería, las colas infrahumanas para adquirir los vitales alimentos y medicinas, el dinero que se evapora por la inflación convirtiendo al asalariado en un indigente sin respetar profesiones o rangos sociales, la violencia callejera, el delito urbano como ruleta rusa mortal que te lleva a vivir en la zozobra sin saber que hoy puede ser tú último día de la existencia, todo ello y mucho más ha producido una auténtica epidemia nacional de psiques destruidas, de mentes frágiles y abrumadas en constantes crisis psicóticas.

¿Tendrá el régimen conciencia de ésta turbia y delicada problemática de la salud mental rota de todo un pueblo que vive al límite de sus posibilidades? Yo creo que sí pero igual no les importa. Todas sus acciones persiguen un solo propósito: destruir moralmente y espiritualmente a todos sus adversarios, y hasta seguidores, porque reinar desde las ruinas y la opresión es más conveniente que hacerlo dentro de los parámetros de una sociedad democráticamente sana socialmente hablando, donde por razones obvias, no estarían ni un día más al frente del poder.

  1. ANGEL RAFAEL LOMBARDI BOSCAN

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