“JUAN CHARRASQUEADO EN LUZ O EL DESCONOCIMIENTO DE LA AUTORIDAD”


vigilantes-DSI.-version-final-730x410

“JUAN CHARRASQUEADO EN LUZ O EL DESCONOCIMIENTO DE LA AUTORIDAD”

Vivo la Universidad con total dedicación y entrega. Son 25 años de servicio militante al lado de una comunidad dedicada a los saberes, la ciencia, la tecnología, el arte y la cultura. Más hoy, la Universidad es la Anti-Universidad. Porque el conflicto reina por encima de los objetivos institucionales para lo cual fue hecha. Luego de un CU-LUZ agotador, desde las 7:30 am hasta las 7:30 pm, con su respectiva interrupción al mediodía, solo un tema monopolizó todas nuestras atenciones: las situaciones críticas de conflicto en dependencias claves como Seguridad (DSI), Transporte, DINFRA y el asunto del horario corrido en los espacios del llamado Rectorado Viejo. El debate fue largo y la conclusión una sola, por unanimidad, de parte de todos los miembros integrantes del CU: hay que sancionar a los responsables de “la subversión del orden y la disciplina universitaria” a través de la apertura “de los procedimientos administrativos o disciplinarios que fuere menester, en contra de aquellos trabajadores cuyo comportamiento se traduzca en el resquebrajamiento del orden universitario”. La medida surgió del Señor Rector, que en sus atribuciones reglamentarias, así lo propuso al cuerpo, y éste, luego de debatido el punto, lo secundó en pro de garantizar la institucionalidad hoy cuestionada.

 

La Universidad es un espacio para el debate de ideas e intercambio de puntos de vista desde las diferencias aunque sin necesidad de apelar a la violencia. Hoy, dos cabezas de gremios, firman un comunicado bajo éste considerando: “DESCONOCER al actual Director de Seguridad Integral designado por el ciudadano Rector en pleno uso de sus atribuciones, así como al equipo de trabajo que pudiera acompañarlo en su “gestión”, quedando todo el control operacional de la DSI, a partir de la presente fecha y hora, en poder de los propios trabajadores y trabajadoras adscritos a ella”. Este acto de insubordinación laboral ante la autoridad legítimamente constituida es un hecho grave sin apenas precedentes en la historia de LUZ.

 

Venezuela desde que empezó su andadura como República ha dado muestras de una fragilidad institucional lastimosa. La legalidad es como una pintura de laca que recubre con su apariencia de brillo la fealdad de un poder irresponsable cuyas manifestaciones principales son violentar esas mismas leyes que simula respetar. Hoy, dramáticamente, lo estamos viviendo en el país cuando el TSJ “interpreta” la Constitución a la medida y los designios de Miraflores para anular las competencias de la nueva Asamblea Nacional. Esta flagrancia espontánea que borra la tenue línea sobre lo permitido legalmente y el mismo delito, delinea la configuración de un Estado amorfo, ex rentista, burocrático (¿Cuántos Ministerios tenemos hoy en Venezuela?) clientelar, paquidérmico y forajido que ha fracasado en términos institucionales de una forma radical. Este regreso a la moral egoísta y al estado de naturaleza que estudió Thomas Hobbes (1588-1679) es lo que permite que el amotinamiento permanente, o mejor dicho, el “bochinche” mirandino, sea nuestra condición social predilecta.

 

La violencia y la arbitrariedad no pueden estar por encima del dialogo y los acuerdos. Si bien es cierto que la problemática dentro de LUZ se ha vuelto compleja y las respuestas no siempre son las más oportunas y acertadas, eso no de la derecho a nadie, a ningún sector universitario en particular, de tomarse “la ley por sus manos” e imponer a lo bravo su posición. Nuestros gremios, la mayoría de las veces, teniendo la razón, la pierden por la tosquedad de sus acciones en el acto pirático e irracional por el que sienten una atracción fatal. A su vez, se alega, y algunas veces hasta con razón, desde el territorio de los “débiles jurídicos”, que el poder universitario, desde sus gabinetes de sombras, perpetra crímenes con elegancia, casi imperceptibles, pero crímenes al fin y al cabo.

 

Se habla mucho de respetar la institucionalidad cuando en realidad se la socava en un alineamiento indisimulado con el Gobierno central y su propósito de hundir a las universidades que aún no terminan de arrodillarse a sus designios. El enemigo interno es igual o más poderoso que el externo. Hoy, todos los universitarios, debemos pronunciarnos en contra de éstas medidas de fuerza que lo que hacen es debilitar aún más a la institución y procuran el control de la universidad desde una subversión inaceptable.

 

Hoy en nuestras universidades lo menos que se hace es investigar y producir ciencia y cultura, se vive de una inercia conflictiva suicida y la mayoría de los universitarios se muestran descontentos y angustiados. El dialogo entre los universitarios es insustituible, de lo contrario, instalaremos un canibalismo fratricida de trágicos resultados.

 

Dr. Angel Rafael Lombardi Boscán

Representante de los Profesores ante el Consejo Universitario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: